«El flamenco es una expresión musical que se inspira en todos los rincones del mundo.»
Eitan Bartal recibió su primera guitarra flamenca a los ocho años y desde entonces vive cautivado por ella. Guitarrista flamenco, además de guitarrista de fingerstyle y de eléctrica, construye sabiendo de primera mano lo que necesita un músico.
En 2003 Eitan entró como aprendiz en Guitarkol, el conocido taller de Tel Aviv, donde aprendió construcción y reparación de guitarras en la tradición de LA Strings, de Londres. Ese primer contacto con la guitarrería lo llevó a Andalucía en busca de las raíces de la guitarra, donde pasó cinco años trabajando junto al maestro Rafael Romero en San Fernando, Cádiz, aprendiendo el oficio de la guitarra flamenca tradicional.
Desde 2009 Eitan trabaja de forma independiente. Hoy su taller está en Shderot HaOmanim, Kibbutz Ein Shemer, Israel, y reparte su vida entre Israel y España. Junto a las guitarras flamencas tradicionales, blancas y negras, ha desarrollado sus propios modelos crossover para músicos de jazz, fusión y músicas del mundo, entre ellos la Jazzmenca, la Jazzmenca de 7 cuerdas con cutaway y un bajo flamenco archtop de 5 cuerdas, además de guitarras clásicas y clásicas con cutaway. También colabora desde hace años con Carlos Juan y es uno de los principales instaladores de su sistema de doble micrófono VIP.
Veinte años como técnico de guitarras le han dado a Eitan un profundo conocimiento de cómo envejecen, suenan y se tocan los instrumentos, y la restauración de guitarras antiguas, sobre todo guitarras americanas de cuerdas de acero de antes de la guerra, es otra de sus pasiones. Hoy combina los métodos tradicionales españoles con la ciencia acústica moderna, utilizando la afinación modal y la medición para dar forma a la voz de cada tapa.
Sus guitarras las tocan artistas como Jesús de Rosario, Yotam Silberstein, Rycardo Moreno, Itamar Erez, Dan Ben Lior y Yechiel Hasson.
Igual que Andalucía, cuna del flamenco, Israel es un crisol de tradiciones, culturas y músicas, y Eitan se nutre de todo ello en sus guitarras.

Mi forma de trabajar
Me encanta el sonido tradicional español de la guitarra flamenca, y de ahí parten mis guitarras. Pero mis años con guitarras americanas de cuerdas de acero y eléctricas, y mi vida como guitarrista profesional, me han dado una idea muy clara, desde el lado del músico, de lo que se necesita de un instrumento.
La precisión y la comodidad son lo primero. Cuido mucho la afinación, para que la guitarra esté equilibrada y afinada a lo largo de todo el mástil, y para que sus armónicos suenen en armonía entre sí. Siempre busco esa buena sensación en el cuerpo al tocar una nota.
Elijo las maderas por su estabilidad. Incluso con maderas exóticas para aros y fondo, siempre prefiero una pieza con integridad estructural antes que un veteado espectacular. Mis mástiles tienen que aguantar los cambios de clima, así que cuando hago un mástil más fino lo refuerzo con fibra de carbono. Para las tapas trabajo sobre todo con abeto alpino suizo, eligiendo piezas distintas para guitarras flamencas y clásicas.
Mis guitarras viven entre dos tradiciones. Por un lado están Torres y Santos Hernández, y el sonido cálido, rico y precioso de la auténtica guitarra española. Por otro, sobre todo en mis guitarras clásicas, están Ignacio Fleta y Daniel Friederich, que para mí marcan el comienzo de la guitarra clásica moderna: potenciaron algunas de sus cualidades sin perder su auténtica voz española. Para mis flamencas blancas, mi gran referente es Manuel Reyes. Y siempre estaré agradecido a Rafael Romero, guitarrero y guitarrista flamenco, que me enseñó a construir y me puso en este camino: sin él nunca habría conocido la verdadera esencia del sonido flamenco.
En mis modelos clásicos y con cutaway suelo usar un varetaje de estilo Fleta –nueve varetas en abanico con dos barras armónicas inferiores, una de ellas inclinada hacia los agudos– y me influye mucho el enfoque ingenieril de los constructores australianos, especialmente Trevor Gore y Simon Marty. Además, llevo muchos años estudiando la afinación modal, midiendo y siguiendo cada tapa a medida que evoluciona.
Es una búsqueda del sonido que nunca termina. Pero creo que hay un hilo común en todas mis guitarras, algo que nace menos de la teoría que de la intuición: el sonido que oigo como guitarrista.
Hechas para el escenario
Por mucho que me guste el sonido acústico puro, conozco la realidad de los músicos profesionales: la mayoría necesita amplificación. Instalar pastillas en guitarras de cuerdas de nailon es una de mis especialidades. Cuido mucho la instalación en sí y la elección del sistema adecuado para cada instrumento, para que la guitarra conserve su verdadera voz al amplificarla. Colaboro desde hace muchos años con Carlos Juan y soy uno de los principales instaladores de su sistema de doble micrófono VIP. Esa es una de las grandes razones por las que tantos músicos de alto nivel que tocan amplificados eligen mis guitarras.



